Aunque parezca difícil de creer, es una realidad: Nueva Jerusalén I, conocida como La Naranjita, durante años no contó con calles dignas para sus vecinos. Por mucho tiempo llegaron promesas, discursos y compromisos que nunca se hicieron realidad.
Hoy la historia comienza a cambiar. El sueño de las familias de La Naranjita está cada vez más cerca de convertirse en realidad: pronto contarán con accesos dignos y mejores condiciones para llegar a sus hogares.
Porque las comunidades no necesitan más promesas; necesitan obras que se puedan ver y disfrutar. 

