En el acto de la coronación, además de venerar a la Virgen Santísima, también se pueden hacer peticiones, se pueden ofrecer nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestras enfermedades, nuestra fe o alguna petición en especial. La coronación simboliza y reconoce nuestras debilidades como seres humanos y le da la debida gloria y homenaje a la Santísima Virgen María, Madre de Dios.